Descripción

La cultura del agua no responde a una moda pasajera. Remontándonos a sus orígenes, la gran diversidad de aguas termales existentes en el Imperio Romano, propiciaron una filosofía termal amplia, denominada "Doctrina Románica".

Esta ideología consideraba al agua como un producto natural, especifico de cada manantial y que debía observar normas relativas a la estabilidad y constancia de su composición química, sus características físico-químicas y la conservación de su pureza original.

Agua envasada
Agua envasada

Paralelamente a esta concepción, la "Doctrina Germánica" estableció unos valores mínimos en minerales por los cuales se reconocía la "calidad mineral" de un agua. El buen criterio de los legisladores europeos hizo converger las dos doctrinas en la actual normativa de la Comunidad Europea que valora a la vez las características de enriquecimiento de las aguas y la calidad inalterable de un producto natural.

Dada la importancia de este tema para la salud humana, es necesario establecer a escala nacional, criterios de calidad del agua de consumo humano. Estos criterios se aplicarán a todas las aguas que, independientemente de su origen y del tratamiento de potabilización que reciban, se utilicen en la industria alimentaria o se suministren a través de redes de distribución, públicas o privadas, depósitos o cisternas.

Así mismo existen normativas que regulan la calidad de las aguas de bebida envasada, de aguas de recreo, o de instalaciones de riesgo de transmitir enfermedades.

En ellas se fijan parámetros y valores paramétricos a cumplir. Estos valores se basan principalmente en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. En motivos de salud pública se aplica en algunos casos, el principio de precaución para asegurar un alto nivel de protección de la salud de la población.

BIOMARO ofrece los programas y análisis de control de calidad del agua adaptados a las necesidades de cada uso e instalación y cumplir los criterios de calidad previstos en la normativa vigente.