Descripción

Uno de los factores de mayor incidencia en la calidad de ambientes cerrados es, a mucha distancia de otros, el microbiológico. No solo en cuanto a la calidad de un ambiente, sino también como factor que permite evaluar posibles riesgos sanitarios derivados de un aire interior no correcto.

Aumenta la importancia de los microorganismos como agentes causantes del Síndrome del Edificio Enfermo (SEE) y de Enfermedades Relacionadas con el Edificio (ERE). Los síntomas originados por los hongos y bacterias existentes en el aire son muy diversos, desde alérgicos hasta enfermedades infecciosas severas. Por este motivo, el estudio de los microorganismos en el aire interior cobra cada día más importancia, siendo conscientes de que los controles de microbiología ambiental serán más completos con una correcta identificación.

Esta necesidad de identificar los gérmenes recuperados es más importante en los centros sanitarios, donde según recomendaciones de la Administración sanitaria, debe haber ausencia de bacterias patógenas, como Estaphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Legionella pneumophyla… y de determinadas especies fúngicas, como Aspergillus sp., Rhizopus y Mucor.


La industria alimentaria y cosmética puede verse seriamente afectadas en la calidad de sus productos, con sólo descuidar la calidad del aire de sus instalaciones, por la presencia de hongos y bacterias que arruinarían los productos elaborados en cortos periodos de tiempo.

La puesta al día de las normativas de calidad Europeas, sumados a determinados accidentes ocurridos en los últimos años, han contribuido a actualizar y controlar la ejecución de las leyes existentes para la prevención en este campo, existiendo ya la obligación de aplicar acciones de control programadas en este sentido (APPCC).

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