El GHB y el GBL son dos compuestos químicos estrechamente relacionados. El GHB es una sustancia anestésica / depresora que actúa sobre el Sistema Nervioso Central y el GBL se convierte rápidamente en GHB al ser ingerido y llegar al estómago. Se han puesto de moda como drogas de diseño entre los jóvenes, en el fenómeno chemsex y como método de sumisión química. Teniendo en cuenta que el GHB es un neurotransmisor natural, que produce el cerebro humano en pequeñas cantidades, se plantean retos importantes en términos de la interpretación del análisis y control en el laboratorio.
¿Qué son el GHB y el GBL?
GHB (ácido gamma-hidroxibutírico)
Es un neuromodulador natural producido por el cerebro humano en pequeñas cantidades que actúa sobre el Sistema Nervioso Central regulando el sueño y otras funciones cerebrales, encontrándose en concentraciones mucho más bajas que las utilizadas de forma recreativa (disminuye la actividad cerebral cuando se administra desde el exterior). La producción endógena complica su interpretación en análisis toxicológicos, obligando a la determinación de los niveles basales de cada individuo analizado.
GBL (gamma-butirolactona)
Es lo que llamamos un precursor: una molécula que, una vez entra en el organismo, se transforma químicamente en otra. En sí misma, no es la sustancia activa que produce los efectos en el cerebro.
Cuando alguien ingiere GBL:
- Se absorbe rápidamente en estómago e intestino.
- En sangre y tejidos, el organismo lo convierte, casi de inmediato, en GHB.
- El GHB resultante es el que actúa sobre el Sistema Nervioso Central.
Por eso:
- Los efectos del GBL y del GHB son prácticamente los mismos.
- El GBL suele actuar más rápido, porque atraviesa las membranas biológicas con mayor facilidad. Resultando más intenso o impredecible, ya que la conversión a GHB es muy eficiente y rápida.
En resumen: el GBL funciona como una “forma química” que el cuerpo transforma en GHB, y por eso comparten efectos, aunque el inicio del efecto con GBL suele ser más brusco.
Diferencias principales entre GHB y GBL
- El GHB puede tener uso médico regulado.
- El GBL tiene aplicaciones industriales y se metaboliza a GHB tras su consumo.
- El GBL suele ser más potente a igualdad de volumen.
- Ambos tienen una vida media corta y efectos impredecibles, según la dosis y su mezcla con el alcohol, otras drogas o medicamentos.
Usos médicos del GHB

En medicina, el GHB se comercializa como Xyrem (oxibato sódico), indicado principalmente para el tratamiento de la narcolepsia (trastorno neurológico crónico que provoca somnolencia excesiva durante el día y episodios repentinos de sueño) con cataplejía (uno de sus síntomas más característicos, que consiste en una pérdida súbita y transitoria del tono muscular, desencadenada por emociones intensas como la risa, la sorpresa o el enfado).
El uso farmacológico del GHB:
- Ayuda a mejorar la calidad del sueño nocturno.
- Reduce la somnolencia diurna.
- Disminuye la frecuencia e intensidad de los episodios de cataplejía.
Su uso está estrictamente controlado, con prescripción especializada y seguimiento clínico estrecho, debido a su posible abuso y efectos adversos.
Uso recreativo del GBL y GHB en contextos de fiesta

Al margen de su uso farmacológico, su venta está prohibida. Son drogas de diseño por fabricarse habitualmente en laboratorios domésticos clandestinos.
En entornos recreativos, estas sustancias se han puesto de moda entre los jóvenes. Conocidas como “éxtasis líquido”, “pote”, “chorri”, “biberón”, o “scoop” se consumen por producir:
- Sensación de euforia.
- Desinhibición social.
- Incremento de la libido.
- Sensación de relajación.
A pesar de llamarlo “éxtasis líquido” en los ambientes nocturnos, sus efectos son completamente opuestos, ya que el GHB es depresivo.
La diferencia entre la dosis recreativa y la tóxica es mínima. Variaciones pequeñas, pueden provocar pérdida de conciencia, o depresión respiratoria. La combinación con alcohol, benzodiacepinas u opioides incrementa notablemente el riesgo de parada respiratoria, pudiendo provocar la muerte.
Uso de GHB/GBL en chemsex: por qué se emplea

En el contexto del chemsex (uso intencionado de drogas para intensificar o prolongar encuentros sexuales), el GHB/GBL se utiliza por varios motivos:
- Marcada desinhibición.
- Sensación de conexión emocional aumentada.
- Incremento de la percepción sensorial.
- Disminución de ansiedad social o sexual.
- Prolongación de la actividad sexual.
Riesgo de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)
El consumo de GHB y GBL conlleva un serio peligro, ya que, en contextos de desinhibición sexual supone:
- Relaciones sin preservativo.
- Pérdida parcial o total de conciencia.
- Múltiples parejas sexuales.
- Prácticas sexuales de alto riesgo.
- Pérdida de capacidad de consentimiento.
- Aumento de probabilidad de sobredosis, especialmente en combinación con otras sustancias.
Todo ello incrementa las probabilidades de contraer Enfermedades de Transmisión Sexual: VIH, sífilis, gonorrea, clamidia, hepatitis virales…
Es esencial ofrecer un cribado precoz de laboratorio, para descartar los contagios y un seguimiento en personas con exposición de riesgo.
Además, el consumo repetido durante varias horas o días incrementa el riesgo de dependencia y complicaciones médicas agudas.
GHB, GBL y sumisión química
Ambas sustancias son incoloras y prácticamente inodoras, lo que ha favorecido su utilización en casos de sumisión química, especialmente por su rápida metabolización que complica la confirmación analítica, si no se actúa con rapidez. Todo ello las ha convertido en “la droga de las violaciones”.
Efectos secundarios y riesgos del GHB y GBL

Efectos neurológicos
- Somnolencia intensa.
- Confusión.
- Pérdida de conciencia.
- Convulsiones.
- Depresión respiratoria.
- Coma.
La combinación con otras drogas aumenta exponencialmente la mortalidad.
Efectos metabólicos
Desde la perspectiva del laboratorio clínico, el consumo de GHB puede provocar alteraciones metabólicas graves. Entre ellas destacan: la acidosis metabólica, los desequilibrios electrolíticos y la hipoglucemia, que pueden favorecer síntomas como confusión, convulsiones o pérdida de conciencia. Además, la elevación de creatina quinasa indica daño muscular y en casos más severos, puede aparecer rabdomiólisis, (una destrucción masiva del músculo asociada a inmovilidad prolongada, convulsiones o falta de oxígeno). Esta complicación puede desencadenar un cuadro sistémico grave, con insuficiencia renal aguda, arritmias, acidosis severa y alteraciones hemodinámicas que comprometen el funcionamiento de órganos vitales.
Riesgo renal
Los daños que se pueden producir en los riñones también son significativos: insuficiencia renal aguda, presencia de mioglobina en orina y elevación de creatinina, lo que indica una menor capacidad de filtración de la sangre, entre otras. La hipotensión prolongada agrava este deterioro.
Riesgo cardiovascular
Por su parte, el sistema cardiovascular puede verse afectado por bradicardia, bajadas de tensión y arritmias, pudiendo evolucionar en situaciones extremas hacia un colapso circulatorio o shock.
En conjunto, estos efectos reflejan un posible fallo multiorgánico que requiere atención médica urgente.
Dependencia y síndrome de abstinencia
El consumo repetido de GHB o GBL puede generar:
- Tolerancia, haciendo que el cuerpo necesite dosis más altas para conseguir el efecto deseado.
- Dependencia física.
- Síndrome de abstinencia grave.
Síntomas de abstinencia
- Ansiedad intensa.
- Insomnio severo.
- Taquicardia.
- Temblores y/o convulsiones
- Delirios en casos graves.
Algunos pacientes requieren hospitalización para manejo del síndrome de abstinencia.
Detección del GHB en análisis de laboratorio
¿Por qué es difícil detectar GHB y GBL?
El GHB no suele detectarse en las pruebas toxicológicas habituales. Dado que dicha sustancia se elimina rápidamente del torrente sanguíneo (entre 4 y 6 horas tras su consumo), el análisis en sangre no es el indicado.
Teniendo en cuenta que el cuerpo lo produce en pequeñas cantidades, para la prueba de GHB es necesario:
Análisis Orina
Para el análisis de orina la toma precoz de muestras es fundamental, dentro de las primeras 24 horas tras su ingesta.
Análisis cabello
En los análisis de cabello, (si no se ha realizado en orina las primeras 24 horas), se deben analizar dos segmentos de cabello para comparar la cantidad de GHB natural que se encuentra en el organismo (un segmento del periodo de tiempo que se sabe que no ha consumido y otro, de uno en el que sí lo ha ingerido, o lo sospecha). De esta manera, se descarta un falso positivo.
Conclusión

El GHB y el GBL son sustancias con uso médico muy específico, pero con un perfil de riesgo elevado fuera del entorno sanitario.
Su consumo en contextos recreativos o sexuales incrementa el riesgo de contraer ITS y situaciones de vulnerabilidad.
Su elevada toxicidad, puede afectar al sistema nervioso, metabolismo, riñón y sistema cardiovascular, provocando en ocasiones la muerte.
Desde el punto de vista del laboratorio, su rápida metabolización, producción endógena y necesidad de técnicas analíticas avanzadas, convierten su detección en un verdadero reto diagnóstico.
La información rigurosa y la prevención siguen siendo herramientas clave para reducir daños y mejorar la respuesta sanitaria ante estas intoxicaciones.
Si sospecha que le han podido administrar esta sustancia de forma involuntaria, no dude en contactar con nosotros lo antes posible.
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