La prueba de paternidad prenatal no invasiva es un análisis de ADN, que permite saber quién es el padre, durante el embarazo, sin afectar al feto.
Se realiza tomando una muestra de sangre de la madre, a partir de la 8ª semana de gestación y se analiza el ADN fetal, presente en el torrente sanguíneo materno. Al no ser necesaria una intervención en el útero, ni en el feto, no hay riesgo para el bebé.
Fiabilidad
Gracias a este procedimiento, podemos conservar y proteger el ADN, consiguiendo una fiabilidad del 99,9% ya que el estudio abarca más de 2500 regiones del ADN. Si los genes coinciden con los del presunto padre, se puede confirmar la paternidad.

En un porcentaje inferior al 1% la prueba puede salir con un resultado no concluyente, por lo que se precisará otra toma de muestra, pasadas 2 semanas de la realización anterior, sin coste adicional. En caso de obtener otro resultado inconcluyente, puede realizarse un tercer intento, o se reembolsará el coste del análisis.
No se puede realizar si:
1. Si los padres son parientes cercanos en primer y segundo grado de consanguineidad, NO se puede verificar el parentesco. Si son familiares más alejados, es recomendable informar al solicitar el análisis, para garantizar la efectividad de los resultados.
2. Si el embarazo es múltiple (mellizos, gemelos, trillizos…), si se ha realizado con donación de óvulos, si la madre o el padre han recibido trasplante de células madre o médula ósea, no se puede realizar la prueba.
3. Si a la madre o el padre les han hecho una transfusión de sangre, habría que esperar 3 meses, para poder realizar la toma de muestra.
Conclusión
Si tienes dudas de quién es el padre, ésta prueba es totalmente inocua tanto para el nonato, como para la madre.
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